El parasol: cuál, cuándo y cómo

Foto: ©Tomás Moya – tomasmoyaphoto.com

El parasol es uno de esos accesorios a los que muchas personas prestan poca o ninguna atención. Es cierto, en muchos casos la fotografía que hacemos será idéntica con parasol que sin éste. El tema está en que en otras ocasiones puede marcar la diferencia entre obtener la foto que queremos o no conseguir nada que nos guste.

Además de su función de evitar la entrada de haces de luz indeseados, la función que indica su nombre, también tiene otra función importante, la de proteger el objetivo de golpes.

¿Qué parasol me compro?

Cada modelo de objetivo necesita un parasol determinado.

La primera característica que debe cumplir, es tener el mismo diámetro que el objetivo para poder engancharlo en la parte frontal del mismo. Si no, de poco nos servirá.

Además debe tener la forma adecuada para el objetivo que vayas a utilizar. Por ejemplo, los objetivos angulares utilizan parasoles más cortos y con forma de pétalo que se les llama y, en cambio, los teleobjetivos utilizan parasoles de forma cilíndrica y más grandes.

No es necesario utilizar un parasol Canon para un objetivo Canon por ejemplo. Puedes utilizar cualquier marca de parasol, incluso marcas blancas, lo importante es que esté diseñado para el modelo de objetivo con el que lo vayas a utilizar.

¿Cuándo lo utilizo?

Para resumir podría decir que lo utilizo siempre, que siempre llevo puesto el parasol delante del objetivo, pero hay algunos determinados momentos en los que quito el parasol, básicamente tres situaciones, así que en lugar de contaros cuándo utilizo el parasol, creo que seré más preciso explicando las situaciones en las que no lo utilizo.

La primera es, si precisamente estoy buscando que entre luz parásita (halos o flare) a través del objetivo para conseguir esos efectos en la fotografía y crear un ambiente, unas sensaciones diferentes.

La segunda es si estoy utilizando un filtro cuadrado como por ejemplo el degradado neutro de HiTech. Suelo sujetarlos con la mano, pero aunque se utilice el soporte diseñado para sujetar este tipo de filtros, el parasol no puede estar, sencillamente porque no pueden colocarse ambas cosas a la vez frente al objetivo.

La tercera y última ocasión en la que no utilizo el parasol es en situaciones de mucho viento (tanto real como aparente por hacer fotos desde un vehículo en marcha) ya que el parasol se convierte en un elemento de resistencia al viento y, aunque se utilice trípode, puede causar que las fotos aparezcan movidas. Esto lo tengo especialmente en cuenta si utilizo teleobjetivos, ya que el efecto de la vibración por el viento puede ser perceptible incluso disparando a velocidades de obturación altas.

Cazando mitos

Continuamente los alumnos me preguntan acerca de posibles problemas causados por el parasol, que han leído o escuchado por ahí y que en la mayoría de ocasiones son problemas inexistentes, falsos mitos o, simplemente problemas causados por utilizar un parasol incorrecto.

[sociallocker]El parasol produce viñeteo – Falso!

Siempre que utilicemos el parasol correcto, es decir, aquel diseñado para la propia lente u objetivo sobre el que lo montemos, no producirá viñeteo. El viñeteo es un efecto (o defecto) de la propia lente.

El parasol quita luz – Falso!

Sólo podemos decir que quita luz si nos referimos a la luz parásita, pero si utilizamos el parasol correcto, jamás notaremos que absorba luz. Si hacemos una foto sin parasol, con unos determinados valores de exposición, colocamos el parasol y repetimos la foto manteniendo los valores de exposición, la cantidad de luz será la misma, lo único que puede variar es que en la primera foto tengamos luz parásita y en la segunda no.

De noche no hay que usar parasol – Falso!

El uso principal y para el que se fabrica un parasol es precisamente parar los rayos de sol. De noche no hay sol, pero hay farolas, coches, luces de lo que sea, que también pueden convertirse en luces indeseadas, así que yo, llevo parasol.[/sociallocker]

Además de esto, intento ser muy cuidadoso con mi equipo fotográfico, lo utilizaré e intentaré sacarle el máximo jugo, incluso en situaciones extremas, pero siempre con cabeza. Si un trozo de plástico (el parasol) que no pesa, y que puede costar entre un 1 y un 5% del precio del objetivo (si es que llega a valer tanto), puede evitarme golpes en la parte frontal del objetivo, lo llevaré puesto tanto de día como de noche, llueva o haga sol.

Coclusión

Lo más importante es utilizar el modelo de parasol fabricado expresamente para el modelo de objetivo que vayas a utilizar. De esta forma no tendrás problemas que con el tiempo se han convertido en mitos, falsos todos ellos.

Si hace mucho viento o si utilizamos filtros que impidan su acoplamiento, quitaremos el parasol, pero teniendo en cuenta que cualquier golpe frontal recaerá directamente sobre nuestro obejtivo o sobre el filtro UV en el menos malo de los casos.

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