El profesor

José Barceló, Palma de Mallorca, 1986

Tuve mi primera cámara a los ocho años, una compacta de 35mm, todo automático. Recuerdo que a esa edad no comprendí porqué se molestó mi padre al revelar uno de mis primeros carretes y ver que prácticamente todas las fotografías eran de paisajes, ni una persona de las que viajaban conmigo, vaya forma de malgastar un carrete en un viaje debió pensar… sigo sin comprenderlo.

Estaba bromeando, no es más que una anécdota de mi primera relación con la fotografía ya que hasta que no se llenaron las tiendas de cámaras digitales, no empecé a hacer fotos de una forma un poco más seria. Con 19 años me compré mi primera réflex y debo admitir que no tenía muy claro lo que había caído en mis manos, así que estuve una semanita disparando todas las fotos en automático.

Lógicamente esto cambió, todos los numeritos y letras que aparecían en la cámara empezaron a significar algo para mí, las fotos iban mejorando poco a poco y cada día que pasaba necesitaba probar algo nuevo o repetir algo viejo para conseguir mejores resultados.

Llegó un punto en el que necesitaba ayuda para seguir avanzando, así que me matriculé en un curso de fotografía profesional en Mallorca. Durante mis estudios comencé a explorar el mundo de las agencias de fotografía, vender fotografías a través de internet, lo que ocupa una parte de mi trabajo en la actualidad y me ha permitido publicar imágenes en casi todos los rincones del planeta.

Durante cerca de un año escribí artículos de fotografía para XatakaFoto pero he dejado esta faceta exclusivamente para el blog de mi web personal, josebarcelofoto.com.

Hace aproximadamente un año empecé a dar clases de fotografía, impartiendo talleres de microstock en el CEF. Actualmente  continúo organizando cursos como los que podéis encontrar en esta web y colaboro periódicamente con reportajes para el diario Última Hora.

No se describir con palabras lo que siento cuando estoy en plena naturaleza, supongo que por eso hago las fotos, me apasiona, me relaja, aunque en ocasiones también me estresa. Además de fotografiar para el diario, realizo encargos de arquitectura y fotografía gastronómica y continúo produciendo imágenes para las principales agencias de fotografía. Cuando el trabajo y el tiempo lo permiten, disfruto viajando y conociendo nuevos lugares.

No se en qué momento ni en qué lugar leí la frase de un fotógrafo que decía haber dejado su trabajo “de verdad” para ganarse la vida creando fotografías, no porque pudiese hacerlo, sino porque no podía no hacerlo… Creo que soy de esos, lo que podríamos llamar un “fotógrafo por necesidad”.

 

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